- Alerta en Huixquilucan y Ocoyoacac
El Estado de México vive un estallido social marcadamente anunciado. La indignación de los pueblos originarios y comunidades locales han roto el silencio institucional ante el ecocidio. Primero fue Ocuilan, un territorio asfixiado por la tala clandestina que obligó a sus comuneros a defender la tierra con sus propias manos. Hoy, la mecha de la digna resistencia se extiende con fuerza a Ocoyoacac y Huixquilucan.
A través de los ejidatarios de La Cañada, las comunidades han lanzado un ultimátum contundente al Gobierno: detienen el crimen ambiental o el pueblo tomará las acciones necesarias ante la inoperancia oficial. No estamos ante un simple problema de conservación, sino frente a un saqueo sistemático operado por redes delictivas. Lo más grave es que este ecocidio avanza bajo un evidente contubernio de las autoridades, quienes con omisión, corrupción o licencias opacas permiten la sobreexplotación desmedida de los mantos acuíferos y zonas boscosas.
La complicidad gubernamental desangra el ecosistema y amenaza el derecho humano al agua de miles de familias. La respuesta comunitaria es firme. Los comuneros de Huixquilucan no han dejado margen a la duda: al unirse y respaldar a sus hermanos de Ocoyoacac en la defensa del territorio forestal compartido, advierten de forma tajante que no tolerarán más abusos.
La paciencia social llegó a su límite. Si el Gobierno persiste en proteger los intereses del crimen y de las mafias inmobiliarias por encima de la vida, se enfrentará a la organización de un pueblo que prefiere luchar a quedarse sin agua y sin bosques. La resistencia por la defensa de los recursos naturales de La Cañada y de todo el suelo mexiquense apenas comienza.
Luis Velázquez como parte de este movimiento en defensa de los bosques de Huixquilucan tiene claro que se enfrentan a la complicidad y la impunidad de los poderosos con aquellos que se han dedicado a intimidar con llamadas y violencia para detener la indicación. Hoy ya no es posible frenar la indignación que le debe causar a la gente que también se beneficia del agua que brota de los bosques.
